La vida no acaba,
no finaliza -como un tren que llega a su destino, o como un río que desemboca
en el mar-.
La vida no
concluye. La vida no culmina.
No. La vida se
interrumpe. La vida cesa. La vida se detiene en medio del trayecto.
Declive abajo ruedan las palabras, cayendo sin que nadie las empuje. Y se paran, por fin, al verse escritas. /////// SAIZ DE MARCO