Un depredador come a su presa y, al ser digerida, ésta –o al menos una parte de ella- se agrega a la materia de aquél, pasa a formar parte del ser que la comió.
La presa se integra en el cuerpo del depredador. Se incorpora físicamente a él.
Ser comido por otro es transformarse, convertirse, rematerializarse en ese otro.
Declive abajo ruedan las palabras, cayendo sin que nadie las empuje. Y se paran, por fin, al verse escritas. /////// SAIZ DE MARCO
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- Otros textos del autor pueden leerse en los libros "Este sol de la infancia" y "Miedo a no volar", publicados por editorial Acumán. El importe de cada uno es en torno a 8 euros, que se destinan íntegramente a fines benéficos y humanitarios. Puede verse más información en publicacionesacuman.blogspot.com.es