No somos responsables de nuestros sentimientos. Ni siquiera (si los tenemos) de los más atroces: odio, envidia, deseo de venganza... Nuestros sentimientos (y resentimientos) no son voluntarios, así que no somos culpables de ellos. Sólo somos responsables de nuestras acciones.
Aunque sintamos odio o envidia, si no los materializamos (si no los actuamos) no debemos considerarnos culpables.
Aunque sintamos deseos de venganza, no debemos juzgarnos culpables si perdonamos con nuestros actos.
Declive abajo ruedan las palabras, cayendo sin que nadie las empuje. Y se paran, por fin, al verse escritas. /////// SAIZ DE MARCO
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- saiz
- Otros textos del autor pueden leerse en los libros "Este sol de la infancia" y "Miedo a no volar", publicados por editorial Acumán. El importe de cada uno es en torno a 8 euros, que se destinan íntegramente a fines benéficos y humanitarios. Puede verse más información en publicacionesacuman.blogspot.com.es