Fuera de la mente de quien lo sufre, el dolor no existe: no tiene entidad real.
El dolor no es sólido, ni líquido, ni gaseoso.
Sin embargo, para quien lo padece, ese dolor existe y es real. Más intensamente real que cualquier objeto físico.
Nuestro dolor (el que cada uno sufrimos) duele como si existiera.
Declive abajo ruedan las palabras, cayendo sin que nadie las empuje. Y se paran, por fin, al verse escritas. /////// SAIZ DE MARCO
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- Otros textos del autor pueden leerse en los libros "Este sol de la infancia" y "Miedo a no volar", publicados por editorial Acumán. El importe de cada uno es en torno a 8 euros, que se destinan íntegramente a fines benéficos y humanitarios. Puede verse más información en publicacionesacuman.blogspot.com.es