Un ojo no se ve a sí mismo.
Un oído no se oye a sí mismo.
La piel siente los golpes y contactos, pero si nada la roza no se siente a sí misma.
En general, los sentidos no se autoperciben. Están hechos para sentir lo exterior, lo periférico.
Posiblemente por eso nos cuesta tanto conocer nuestro yo interno, visitarnos por dentro, descubrirnos.
Declive abajo ruedan las palabras, cayendo sin que nadie las empuje. Y se paran, por fin, al verse escritas. /////// SAIZ DE MARCO
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- saiz
- Otros textos del autor pueden leerse en los libros "Este sol de la infancia" y "Miedo a no volar", publicados por editorial Acumán. El importe de cada uno es en torno a 8 euros, que se destinan íntegramente a fines benéficos y humanitarios. Puede verse más información en publicacionesacuman.blogspot.com.es