Declive abajo ruedan las palabras, cayendo sin que nadie las empuje. Y se paran, por fin, al verse escritas. /////// SAIZ DE MARCO

10.3.09

Las flores no saben a qué huelen. Los frutos no saben a qué saben.

Ni huelen ni saben para ellos, así que no necesitan percibirse. La sensitividad y la consciencia –sentir y sentirse, saber y saberse- serían, posiblemente, un gasto superfluo: algo así como un derroche o despilfarro.

Datos personales

Otros textos del autor pueden leerse en los libros "Este sol de la infancia" y "Miedo a no volar", publicados por editorial Acumán. El importe de cada uno es en torno a 8 euros, que se destinan íntegramente a fines benéficos y humanitarios. Puede verse más información en publicacionesacuman.blogspot.com.es